Shadow AI en la empresa: qué es, cómo detectarlo y cómo controlarlo

Qué es el shadow AI, dónde buscar la IA que usa tu plantilla sin que la empresa lo sepa y cómo controlarla sin prohibirlo todo, con un ejemplo.

Por Alex Fernández, Auditor Líder ISO/IEC 27001 e ISO/IEC 42001 · Actualizado el

El shadow AI, o IA en la sombra, es el uso en el trabajo de herramientas de inteligencia artificial que la empresa no ha aprobado o no conoce: el asistente gratuito con la cuenta personal, la extensión que lee el correo o la función de IA que llegó con una actualización. Se detecta cruzando lo que ven tus sistemas con lo que cuenta la plantilla, y se controla decidiendo herramienta por herramienta qué se permite y con qué datos, sin prohibirlo todo. Aquí va mi método, con un ejemplo trabajado.

Es la parte difícil del inventario de sistemas de IA: la IA que nadie ha declarado.

Qué es el shadow AI y por qué preocupa

Es la versión con IA del shadow IT, la tecnología que se usa sin el visto bueno de quien la gestiona, con dos diferencias:

  • Lo que entra son tus datos: un contrato, el correo de un cliente o una hoja con nombres. Según el plan, el proveedor puede conservarlos y usarlos para fines propios, como entrenar sus modelos.
  • No siempre es una aplicación nueva: llega dentro del software que ya pagáis o como un permiso que alguien da a una aplicación sobre su correo.

Buena parte de lo que aparece es de poco riesgo, como redactar un correo. Merecen atención estos casos:

  • Datos personales o de clientes en cuentas personales. El RGPD pide un contrato con quien trata datos por cuenta de la empresa (art. 28.3) y pone condiciones a sacarlos de la UE (arts. 44 a 50), y con una cuenta personal no hay contrato.
  • Usos que cambian las obligaciones, como ordenar currículos, que repaso en la tabla del AI Act.
  • Asistentes o agentes que monta un departamento, que suman los riesgos técnicos de la guía del OWASP Top 10 para LLM.

Qué piden la ISO 42001, la ISO 27001 y el AI Act

Ninguna usa la expresión; el cruce con la ISO es mío, de auditor:

NormaDónde encajaQué pido ver
ISO/IEC 42001Alcance (4.3), política de IA (A.2), roles (A.3.2), recursos (A.4.2 a A.4.6), uso responsable (A.9.2) y proveedores (A.10.3)Que la lista de sistemas cuadre con gastos, permisos y red
ISO/IEC 27001Inventario (5.9), clasificación (5.12), transferencia de información (5.14), proveedores y nube (5.19 a 5.23), concienciación (6.3) y prevención de fugas (8.12)Proveedores de IA evaluados como cualquier otro y una regla sobre qué información sale

Mi lectura, con la definición de responsable del despliegue del art. 3.4 del AI Act: si la herramienta se usa para trabajar, trátala como un sistema que despliega la empresa. Lo que te toca depende del uso:

UsoQué pide el AI ActDesde
Redactar, resumir o traducirNada propio del uso; el art. 4 pide medidas para apoyar la alfabetización en IA de quien la usa2 de febrero de 2025; con la redacción del Ómnibus, desde el 27 de julio de 2026
Generar imágenes, audio o vídeo que pasan por realesHacer público que son artificiales (art. 50.4)2 de agosto de 2026
Ordenar o filtrar candidaturasAlto riesgo (anexo III, punto 4); usar así un asistente general puede convertirte en su proveedor (art. 25.1.c)2 de diciembre de 2027

El art. 4 no está entre las infracciones con multa del reglamento (art. 99), y aun así es un buen motivo para formar a quien usa la IA. Las fechas están en la guía del AI Act, y los avisos, en el checklist del artículo 50.

Paso 1: dónde mirar

Ninguna fuente lo ve todo; lo útil es saber qué se le escapa a cada una:

FuenteQué buscarQué no ve
Gastos y tarjetasSuscripciones y cargos por uso de la API de un proveedor de modelosLas cuentas gratuitas
Permisos concedidos en Microsoft 365 o Google WorkspaceAplicaciones de IA con acceso al correo o a los ficheros, y cuántas personas se lo dieronLo que se usa sin conectar nada
Proxy, DNS o cortafuegosDominios de servicios de IA, volumen y departamentoEl móvil personal y lo que no pasa por vuestra red
Equipos gestionadosAplicaciones de escritorio y extensiones del navegador con IALos equipos personales
Proveedores del software que ya pagáisQué funciones de IA trae activadas tu versión y qué hacen con tus datosLo que no preguntes
La plantillaQué herramienta, para qué y con qué datosLo que nadie quiera contar

Cruza las fuentes por herramienta y sin nombres de personas. Si aparecen claves de API en código o en flujos, trátalas como en la guía de las credenciales de los agentes de IA.

Paso 2: qué preguntar a la plantilla

La encuesta es la única fuente que ve las cuentas personales, y solo funciona si nadie teme contestar. En el estudio de Microsoft y LinkedIn de 2024, con 31.000 trabajadores del conocimiento de 31 mercados, el 78 % de quienes usaban IA en el trabajo llevaba sus propias herramientas (el 80 % en las pymes) y el 52 % era reacio a reconocer que la usaba en sus tareas más importantes. Es de un fabricante de IA: tómalo como orden de magnitud.

Antes de preguntar, deja por escrito que lo que se cuente no tendrá consecuencias. Cuatro preguntas bastan:

  • ¿Qué herramientas de IA usas para trabajar, incluidas las del móvil y las extensiones del navegador?
  • ¿Para qué usas cada una, con qué cuenta y qué metes en ella: textos tuyos, documentos internos, datos de clientes o de personas?
  • ¿Alguna está conectada a tu correo, tu calendario o tus ficheros?
  • ¿Qué herramienta te ahorraría más tiempo si te la diera la empresa?

Hazla anónima y con el departamento, para saber dónde mirar sin señalar a nadie. La última pregunta es la que más rinde: te dice qué aprobar.

Paso 3: decidir herramienta por herramienta

Cada herramienta acaba en una de cuatro casillas:

  • Aprobar, con cuenta de empresa, condiciones revisadas y un dueño.
  • Aprobar con límites, solo para ciertos usos o datos.
  • Sustituir por una aprobada que haga lo mismo, con fecha para dejar la otra.
  • Retirar, revocando el permiso o bloqueando, y explicando el motivo.

Para elegir miro qué datos recibe, el contrato (si los conserva o entrena con ellos), los permisos, el uso y si hay alternativa aprobada. Si el uso cambia el encaje en el AI Act, decide el uso.

Ejemplo trabajado: una agencia de comunicación de 30 personas

Empresa ficticia: una agencia de comunicación de 30 personas con Microsoft 365. Al cruzar las fuentes salen cinco herramientas:

HerramientaDónde aparecióUso y datosDecisión
Asistente de chat con cuentas personales gratuitasEncuesta (11 personas) y DNSCorreos y resúmenes de contratos de clientesSustituir por uno de empresa, con contrato que excluya entrenar con sus datos
Asistente de reuniones conectado al calendarioPermisos de Microsoft 365 (6 personas)Graba y transcribe reuniones con clientesAprobar con límites: cuenta de empresa, permiso del administrador, aviso a los participantes y borrado a 30 días
Extensión del navegador que resume el correoEquipos gestionados (4 equipos)Lee todo el buzónRetirar: el proveedor no ofrece contrato y el asistente aprobado hace lo mismo
Función de IA del CRMPregunta al proveedorResume oportunidades y propone respuestasAprobar tras revisar el anexo de tratamiento de datos del contrato
Chat gratuito para ordenar currículosEncuesta (1 persona)Currículos de candidatosRetirar ya
  • La fila 1 es la que más gente toca: con una opción aprobada, el uso vuelve a donde se ve.
  • La fila 4 no la habría encontrado ninguna consola: salió de preguntar al proveedor.
  • La fila 5 es de una sola persona y es la más seria: datos de candidatos en una cuenta personal, que el RGPD ya regula, y un uso de alto riesgo con obligaciones desde el 2 de diciembre de 2027.
  • Nadie fue sancionado por lo que contó; si no, la próxima encuesta llegaría vacía.

Paso 4: controlar sin prohibirlo todo

Prohibir toda la IA con un correo es lo más rápido y lo que menos dura: el uso se muda al móvil personal, donde no lo ves. Lo que funciona:

  • Una herramienta aprobada para lo que más sale en la encuesta, con cuenta de empresa.
  • Una regla de datos por categorías: qué puede ir a cualquier herramienta aprobada, qué solo a las que tienen contrato y qué a ninguna.
  • Revisión antes de conectar aplicaciones a las cuentas de la empresa, con un camino para pedirlo.
  • Un canal para pedir herramientas que conteste en una semana; si tarda un trimestre, nadie espera.
  • Formación corta con los ejemplos de vuestra encuesta, que apoya la alfabetización del art. 4 y cuenta como concienciación en la ISO 27001 (6.3).
  • Repetir la búsqueda cada trimestre y cuando entre una herramienta o una función de IA nueva.

La AEPD hace algo parecido en su política interna de IA generativa (resumen de enero de 2026): solo herramientas de su inventario, contratadas en modalidad empresarial, y canales con quien las usa.

Todo eso acaba escrito en una política de uso de la IA, que es el paso siguiente.

Lo que dice la documentación de Microsoft y Google

Según su documentación oficial:

  • Entra ID. Por defecto, cualquier usuario puede dar a una aplicación acceso a su propio buzón. Se puede limitar a aplicaciones de editores verificados y a permisos de poco impacto, y activar un flujo para que la persona la pida y un administrador la apruebe. Lo que ya dio cada usuario se ve en Aplicaciones empresariales, pero se revoca con Microsoft Graph o PowerShell, no desde el portal.
  • Google Workspace. Sus controles de API enseñan qué aplicaciones han accedido a datos de Google, con cuántos usuarios y qué permisos. Cada una se marca como de confianza, limitada, con acceso a datos concretos o bloqueada, y se puede impedir el uso de las no configuradas.
  • Defender for Cloud Apps, si lo tenéis. Lee el tráfico de los registros del cortafuegos o del proxy, o de Defender for Endpoint, y su catálogo tiene una categoría de IA generativa. Lo que marques como no autorizado se bloquea en los equipos dados de alta en Defender for Endpoint, o se avisa a la persona en vez de bloquear. Por defecto no ve lo que no esté en su catálogo.

Si no quieres cruzar las exportaciones a mano, Descubrir IA, de Salvik, reconoce las herramientas de IA en las de Microsoft Entra, Google Workspace, Intune o tus gastos, sin guardar quién usa qué, y entra en su prueba de 7 días.

Si quieres hacerlo con alguien al lado, en la consultoría de IA están el diagnóstico AI Act, que empieza por esta búsqueda, y la política de uso. El resto de lo que hago, en servicios, y el marco de gobierno completo, en qué es la ISO 42001 y cómo se certifica.

Preguntas frecuentes sobre el shadow AI

¿Qué es el shadow AI?

Es el uso en el trabajo de herramientas de IA que la empresa no ha aprobado o no conoce: asistentes con cuentas personales, extensiones, aplicaciones conectadas al correo o funciones de IA que llegan con una actualización. También se llama IA en la sombra.

¿Está prohibido usar ChatGPT u otra IA en el trabajo?

El AI Act y el RGPD no lo prohíben como tal. Los problemas vienen de lo que se mete y para qué: datos personales sin contrato con el proveedor (art. 28.3 del RGPD), información que un cliente no te deja ceder o usos que regula el AI Act.

¿Cómo se detecta el shadow AI si se usa con cuentas personales?

Preguntando. La red, los equipos y las consolas de la empresa no ven lo que se hace desde un móvil personal: para eso está la encuesta sin castigo.

¿Hay que bloquear las herramientas de IA?

Solo lo que no puedes hacer seguro, como una extensión que lee todo el correo sin contrato, y con una alternativa aprobada. Bloquearlo todo empuja el uso a donde no lo ves.

¿Qué dice la ISO 42001 del shadow AI?

No lo nombra, pero cuando audito comparo la lista de sistemas con los gastos, los permisos y lo que cuenta la plantilla, mirando el alcance (4.3), los recursos (A.4.2 a A.4.6) y el uso responsable (A.9.2). Una herramienta de uso diario fuera de la lista suele acabar en hallazgo.

¿El AI Act obliga a controlar el shadow AI?

No con ese nombre. Para redactar o resumir solo trae el art. 4, que pide medidas para apoyar la alfabetización en IA y no está entre las infracciones con multa del reglamento. Cambia si alguien genera imágenes o vídeos que pasan por reales (art. 50.4) u ordena candidaturas con IA, un uso de alto riesgo con obligaciones desde el 2 de diciembre de 2027.

Fuentes (verificadas a 23 de octubre de 2026)